ASOCIACION PRO MUSICA

AMADEO L. SALA

ARTICULOS

 

DIARIO DE UN INMIGRANTE

Guayaquil, 17 de Abril del 2002

El día miércoles que me tocaba partir me sentía tan nerviosa, y a la vez tan contenta… Sentía tantas emociones a la vez, que no sabría que decir como me sentía. Era la primera vez que subiría a un avión, era la primera vez que me alejaría tanto de mis hijos…

Bueno, aquel día tan ansiado subí al avión, tenia miedo, pero poco a poco fui tranquilizándome. Me tocó bajar en Bogotá,  sentía una gran angustia de sentirme sola en otro país, luego fui nuevamente a otro avión que me llevaría a otro país aun mas lejos que el mío, ese país seria Venezuela. Tuvimos que bajar en Caracas y seguir a las personas que se habían bajado conmigo, estaba completamente perdida, sin saber para donde “agarrar”. En este país me tocó estar mucho tiempo, el tiempo se me hacia largo y mi desesperación aumentaba en este aeropuerto. Había olvidado, o mejor dicho no sabia que tenia que chequear los documentos, y cuando lo hice era ya bastante tarde. Llegué a pensar que me quedaría allí , que no podría subir al siguiente avión. Me sentí mucho mas angustiada que antes, con mucho miedo, pero lo logré.

Luego en el avión que se dirigía a Paris me sentí en cambio confundida, porque las azafatas no hablan español sino francés. Un joven me preguntaba que quería para servirme de comer, y yo le hacia señas que nada, no porque no tuviera hambre, sino porque no le había entendido nada. El señor junto a mi me decía que pasaría hambre si no comía algo, y es entonces cuando entendí que el joven me había preguntado que comería. El mismo hombre me ayudó y pidió algo de comer para mi. Entendí que es muy necesario aprender estos idiomas.

El día jueves, a las 2 de la tarde llegué a mi destino, Barcelona. Retiré mi maleta y entonces pedí ayuda para todo, no sabia donde se encontraba cada lugar al que debía ir.

Ya en el taxi, el taxista me enseñó varios lugares de Barcelona  y luego me llevó al hostal donde me hospedaría. Llegué y  aquella mujer fue muy amable y me ayudó a comunicarme con Gladys. Mis planes habían sido de quedarme aquel día en Barcelona y al día siguiente marcharía a Alicante. Pero mi angustia era tan grande que decidí en ese momento partir hacia Alicante, y así lo hice saber a Gladys. Fui hasta la estación de trenes y tomé uno. Llegué a Alicante a las 20,30 h., luego llamé nuevamente a mi amiga para indicarle que había llegado y ella pueda ir a recogerme. Cada minuto se me hacia una eternidad hasta que llegué y fuimos a la que también seria mi casa, es así como lo siento ahora. Al llegar aquí conocí a Anastasio, un anciano muy bueno, aunque como todas las personas del mundo tiene sus pequeños y grandes defectos, pero no puedo dejar de pensar que siente cariño hacia nosotras.

También conocí a Jonatan, un paisanito que es un gran hombre, una gran persona y un gran amigo. Los primeros días que llegué a mi destino final, Novelda, me la pasaba durmiendo y comiendo a las horas que no correspondían aquí. Pero mas dormía que cualquier otra cosa. Me sentía muy avergonzada con Gladys porque no la ayudaba a hacer nada, pero ella me daba confianza y me decía que cuando ella llegó también sentía mucho sueño.

Han pasado los días y poco a poco fui acostumbrándome, hace frío pero muy poco, se acerca el verano y ya hace un poco de calor de vez en cuando.

Hoy ha venido Manuela a visitar a su padre, entonces tuve oportunidad de conversar con su marido, quien me ha propuesto que cuide a su mamá

Nunca imaginé que gusto, un 1º de mayo yo entraría a trabajar, pero así es la vida. Fui a conversar con la familia que han aceptado que cuide a su madre, una mujer que al igual que yo se sentía confundida, y además incómoda de que otra persona frecuente su casa, otra persona a quien ella no conocía, de quien no sabia nada, de otro país que no conocía sus costumbres, todo fue un poco difícil.

Máscara perteneciente al tesoro de Atahualpa

Los primeros días me desesperaba porque siempre quiero que llegue el día sábado para poder llamar a Ecuador, escuchar la voz de mi muchachita linda, aún cuando no sé que era mejor escuchar, su voz que la sentía tan triste y me desconsolaba tanto que sentía la desesperación de agarrar un avión y regresarme junto a mis hijos, o pensar únicamente que ellos están bien, y calmar las ansias de tomar un teléfono y llamar a Escarlata, que es con quien mas puedo hablar porque ella tiene teléfono donde mi tía.

Han sido días de una angustia muy grande porque no había podido conversar con Johan, y eso me dolía mucho, pero ahora estoy tranquila porque solo cierro los ojos y lo miro a él riendo con sus grandes dientes que tanto me gustan. Ahora no tengo dinero pero para fin de mes podré hacerlo, y eso me llena de esperanzas.    

Ahora que estoy tan lejos, siento aun mas el cariño de mi mami. Cuando hablo con ella soy feliz, y me doy cuenta cuanto la quiero y siento mucho cariño en sus palabras, siento que ella me quiere mucho y que piensa mucho en mi.

No he podido conversar por teléfono con mis hermanos y me siento muy triste, pero mas triste me siento cuando  pienso en aquel día de mi partida. Tuve que ser yo quien me dirija donde ellos a despedirme y no ellos donde mi, pero tal vez eso es lo de menos, siento mucho dolor al pensar en Paturcia, por algún momento pasó por mi cabeza que ella me daría un abrazo de despedida, pero no fue así. Ella no dio importancia a mi despedida, solo se preocupó por la supuesta deuda, preferiría no acordarme de eso porque lloro cuando lo pienso. Prefiero pensar en Wilson, quien se preocupó de acompañarme a coger el carro y eso me da mucho gusto el acordarme, también me hace llorar recordarlo, porque sé que tengo un hermano que aunque hayamos tenido algún malentendido, él estuvo junto a mi en el momento de mi partida. Sé que siente cariño hacia mi y me hace llorar , pero de alegría.

Qué feliz he sido al escuchar la voz de Oscar Alfredo al llamarme. Sé que no lo ha hecho antes porque en realidad no tiene dinero, pero sé que él me ama, aunque en el aeropuerto lo sentí muy raro, muy frío, aunque puede haber sido una reacción como la que tuvo la bebé al esconderse detrás del padre, cuando yo quería despedirme de ella. Conversamos mucho con Oscar Alfredo y con mi ojoncito lindo, que estoy tan feliz.

Para el día de la madre me sentí muy contenta porque pude hablar con toda mi familia, me sentí muy bien, muy feliz aunque intenté hablar con mi papi y no pude, pero sé que él recibió mi mensaje y sabe que lo quiero.

La primera semana que llegué aquí, o mejor dicho el primer sábado que llegué estando aquí me fui a bailar, pero ahora mi vida se volvió una rutina, de lunes a domingo es lo mismo, pero no me aburro. No soy completamente feliz, porque no tengo junto a mi lado a mis hijos y a Oscar Alfredo, pero sí vivo en paz y contenta, de saber que algún día podré regresar a mi querido Ecuador con un buen futuro para mis hijos.

 

Vivo en paz con dos amigos maravillosos que tengo. Aunque haya conocido a Jonatan hace tan poco tiempo, he aprendido a quererle como un gran amigo, pues que es así como él se porta conmigo.

Han pasado los días y me siento bien, me he acostumbrado con facilidad y sé que algún momento llegará la nostalgia y los problemas.

No estuve equivocada, empezaron los problemas. Como trabajo todo el día, no tengo oportunidad de ayudar en mucho a Gladys. Antes en la tarde tenia tiempo para poner ropa, recoger la que estaba en el cordel y doblarla, lavar los platos de la comida, pero ahora no lo hago y me ha dicho que soy una vaga. Como me dolió, sentí muchas ganas de estar en mi casa. Lloré mucho, sentía desesperación y angustia, bueno ya pasó. Conversamos y volvimos a empezar, aunque he quedado muy resentida con ese asunto.

Ahora para rematar tuve problemas con un familiar de la Señora donde estoy, porque me dice que yo no quiero aprender a guisar (cocinar) comida española, y que sino aprendo entonces conseguirán otra persona.

Los días siguen igual, la misma rutina. Llego a casa de la Señora a las 10:30, le doy el desayuno, le doy un masaje y le pongo una crema. Luego barro, limpio el polvo y friego el piso. A la 1:30 me pongo a cocinar, friego los platos, y me pongo a hacer algo que me ha quedado pendiente. Esta casa es muy grande y tiene un gran jardín el cual me toca arreglar, también tengo que limpiar la cochera. Subo, me cambio de ropa y nos vamos a misa, regreso, hago la cena, friego los platos, saco la basura y me voy a casa de Anastasio a las 10 de la noche, siempre un poquito mas tarde. Llego y nos dedicamos a conversar con Gladys, muy rara vez vemos televisión, hago ejercicio en ese tiempo, luego me ducho, ceno y me acuesto, esto es a las 2 de la mañana. No puedo dejar de hacer ejercicio porque enseguida me pongo barrigona, bueno eso hasta el día siguiente, que me levanto a las 10; me arreglo y me voy a la rutina diaria.

Empezó el verano muy fuerte, y dice la Señora que las guerras siempre se han desatado en verano, y ya tengo o mejor dicho tenemos una guerra con Anastasio, está insoportable, y todo le molesta. Bueno paciencia.

Estoy enferma, tengo mucha tos, malestar un poco, pero la Señora me escucha toser y me ha regresado a casa a descansar, algo que no he hecho. Era mi oportunidad de poder conocer lugares que no conozco, porque no conozco nada, paso todo el día en casa de la Señora y no tengo tiempo de pasear. Pues bueno, he aprovechado mi enfermedad y he ido a Alicante al Corte Inglés. Es un centro comercial muy grande y muy bonito, nos llevó un amigo de Gladys en su carro, pero él se quedó fuera esperando que salgamos, nosotras nos demoramos mucho y cuando salimos él se había marchado. Le advertimos que estaba mal estacionado y no quiso hacernos caso, llegó un policía y le puso una multa de 50€ (euros). Como nosotras teníamos que regresar pronto y no podíamos esperar el bus que se demoraba mucho, tuvimos que tomar un taxi que nos cobró 25€, lo peor es que se llevó las compras que habíamos llevado para enviarlas a Ecuador.

Al día siguiente fuimos a Elche a buscar a un primo de Gladys, y Elche ha sido tan grande que nos perdimos. Pero es muy lindo y nos gustaría mucho regresar a tomarnos fotos, porque como siempre, teníamos que regresar pronto a casa por si la Señora llamaba.

Ya regresé a trabajar. En realidad ahora me siento mucho peor que antes, pero ahora me tengo que aguantar. Bueno, como dicen aquí:

Tú tranquila. No pasa nada

Son frases celebres, pues yo tranquila

Anastasio está peor que antes, le molesta que suene el teléfono, le molesta mucho escucharme toser, se pone como loco, dice que para irme al locutorio no tengo tos. Quiere que a las 10:15 yo esté en casa durmiendo, no quiere escucharnos conversar dice que no le dejamos dormir, en realidad me siento muy incomoda, siento mucha nostalgia de mi familia, de mis amigas. Anastasio nos tiene de cabeza, queremos conseguir un piso (departamento), la mas desesperada soy yo por Anastasio y también por Gladys, a veces se pone pesada pero cuando me siento mal pienso en mis hijos y en mi propósito al estar aquí. Y como digo “Yo tranquila”.

Tengo un dolor muy grande, mucha pena, he conocido hace unos días a Grecia, una señora ecuatoriana, que por su edad, y por no tener papeles es muy difícil encontrar trabajo para ella. Ella llora mucho, y nos hace llorar a nosotras, vive con un hermano, su cuñada y unos sobrinos, pero como dice Orlando, la gente acá es transformista, después de unos días de carga ya no te soportan, ahora ella se ha marchado a Madrid donde una amiga. Que pena me ha dado, no quisiera encontrarme en su situación, pero casos como el de ella son muy frecuentes, y pienso qué suerte que he tenido yo.

Cerca de casa de Anastasio, donde vivo, hay un parque en el cual se encuentran varios ecuatorianos, no tienen dinero, comen lo que les regalan, buscan trabajo, ¡qué impotente nos sentimos!, ¿pero que podemos hacer?, no son los únicos. Hace unos días venia de casa de la Señora y me encontré a un hombre con una mochila a la espalda que me preguntaba donde se reunían los ecuatorianos para ir a trabajar al campo, no sabia que contestar. Cuando él se fue, las lágrimas se me salían de ver como la gente viene a sufrir a este país, vienen sin algo seguro, vienen a arriesgarse, y van de pueblo en pueblo buscando trabajo, porque siempre se termina la temporada y buscan otro lugar, porque no se pueden quedar instalados en un solo lugar sin trabajo.

La Señora estaba molesta conmigo y ni siquiera me habló,  qué mal que me sentía, pero lo único que me tranquilizaba era cerrar los ojos y pensar en mis amores; en esos grandes ojos y enormes dientes, y en las locuras de mi muñeca.

Ahora llegó la nostalgia, que mal me siento, qué angustia, qué soledad. Tengo muchos deseos de llorar; que alguien me dé un gran abrazo, ¿pero quien?, las personas que amo se encuentran muy lejos.

 

Son las fiestas de Novelda, toda la gente de este pueblo se encuentra “de cabeza”. Mucha bulla, mucho ajetreo, y yo tan sola. Gladys está aprovechando las fiestas para salir con Jonatan, y yo salgo de casa de la Señora y me dirijo a casa de Anastasio con una angustia muy grande.

La vida es muy dura, pero mas dura se siente en este país tan lejano, tan lejos de ustedes, mi familia. Aquí la gente sufre mucho pero no es el trabajo únicamente, es el sentirse solo sin su familia, sin sus hijos. Pero todos tenemos una meta, y es la de un mejor futuro para nuestras familias, que es lo que espero conseguir lo antes posible para volver a mi país, Ecuador.

Adriana Mónica Felicidad Valencia

     
   
 
 
     
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