ASOCIACION PRO MUSICA

AMADEO L. SALA

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ALACANT

Haciendo un estudio sobre la evolución musical en Alicante, me he  encontrado con la inexistencia de datos sobre las Capillas Musicales eclesiásticas, sin embargo existen abundantes referencias sobre músicos y maestros que han ejercido a través de los años en Alicante. Un estudio sobre la música en la Colegiata de San Nicolás nos demuestra, que la capilla musical pertenecía al Concejo de la Ciudad, cedida posteriormente a la nueva Colegiata, erigida en 1606, para mayor devoción al culto.

 

Lo que en un principio parecía dar una mayor estabilidad económica y legislativa, no fue sino una continua fuente de conflictos entre ambas instituciones; por una parte la civil, que era propietaria de la capilla y de la que dependían los funcionarios músicos, y la eclesiástica, que mediante la “Bula de Erección de la Colegial”, pretendía hacer valer sus derechos.

El cronista de la ciudad, Viravens, en su crónica de Alicante de 1885, habla de la intervención de la capilla de músicos en la misa de celebración de la colocación de la primera piedra del pantano de Tibi, en 1575. Mas tarde aparece otra noticia en el proceso que se le incoa a Ambrosio de Cotes, durante su magisterio en la Capilla Real de Granada, donde menciona a  la Capilla de Música de Alicante entre las principales de España . Realmente Cotes estaba muy bien relacionado con Alicante ya que el Maestro de capilla en aquellos tiempos, Nicolás Salinas, estuvo a su servicio como cantor en la Iglesia de Santiago de Villena y de ahí que partes, e incluso algunas de sus obras se conserven en el actual archivo musical de San Nicolás. 

Años mas tarde, el Concejo cede a la Colegial su capilla de músicos para actuaciones anuales, que debían ser especificadas en una tabla indicando las actuaciones y los lugares donde iban a actuar los músicos.

Las actuaciones se repartían entre la nueva Colegial, la iglesia de Santa María, el Monasterio de la Santa Faz, las ermitas de San Roque, San Blas, Santa Ana y San Antón en sus fiestas parroquiales, conventos de la ciudad y actos propios del Concejo, y podían ser de  carácter litúrgico, festivo o teatral.

Cuando se producía algún conflicto entre ambas instituciones, el Cabildo siempre echaba mano de la Bula de Erección de la Colegial, donde se manifestaba que los miembros del Cabildo y ciertas plazas de racioneros, entre ellos los músicos, debían ser desempeñadas por “clérigos de la ciudad y de su huerta“,pero según los Estatutos del patronazgo del Concejo, la Capilla de Música era de la Ciudad, por lo cual éste era el que decidía, siendo elegidos en su mayoría seglares. Cuando el Cabildo recordaba la condición de clérigos de algunas de las plazas, el Concejo recordaba que algunos capitulares no eran clérigos, ya que para ocupar alguna de esas plazas no se requería la condición de estar ordenado ni tan siquiera de menores, con lo cual resultaba chocante encontrar a seglares casados y con hijos ocupando sitiales en el coro por delante de sacerdotes y con mejores salarios y raciones.        

En 1714, la Colegial tenia a su servicio, (aparte de los racioneros maestro de capilla, organista, sochantre, contralto, tenor y corneta, miembros de la capilla de la ciudad), un vicesochantre, dos organistas, dos salmistas, dos versicularios y seis infantillos, que actuaban junto a la municipal, posibilitando entre todos la ejecución de las obras a dos y tres coros de obras compuestas por los maestros. 

El bajo de voz aparece en 1736, los clarines en 1740,  los oboes , flautas y trompas en la década de los cincuenta, el contrabajo en 1782 y el pianoforte en 1803 sustituyendo al arpa. En 1857 se produce otra reforma que suprime todo lo anterior y deja a la capilla con dos cuartetos vocales, dos oboes, fagot, contrabajo y maestro-organista.

La construcción del Teatro Principal supuso un cambio significativo para la vida musical y cultural de la ciudad, ya que hasta entonces, las únicas posibilidades de escuchar buena música se encontraban en la Capilla de Música de la Colegiata de San Nicolás, y en las actividades de las sociedades existentes en la ciudad.

Francisco Villar, músico y Maestro de la Capilla de San Nicolás, estuvo vinculado al Teatro Principal dirigiendo la orquesta del mismo, que estaba compuesta por 32 músicos, algunos de ellos formaban parte de la Capilla de Música y los otros eran aficionados.

Después de 1868, cada Maestro tuvo que echar mano de donaciones, y de aportaciones municipales, para poder llevar a cabo los proyectos musicales, y realizar las fiestas y eventos religiosos programados.

 

Arturo Sánchez

     
   
 
 
     
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